Convierte la imagen en un rompecabezas al que le falta sólo una pieza para completarse. Toda la cara está compuesta de piezas de rompecabezas: cada pieza es claramente visible, con bordes limpios y un delicado efecto tridimensional. Pellizque suavemente con los dedos una pieza de rompecabezas que acaba de quitar de la mejilla, revelando un vacío negro debajo de ella.