Un paisaje onírico surrealista donde las leyes de la física no se aplican. Relojes flotantes, manecillas gigantes que emergen del suelo y árboles hechos de nubes flotan en el cielo. Los colores son vibrantes y exagerados, con suaves degradados y proporciones distorsionadas. El vídeo debe evocar una sensación de asombro y confusión, donde la realidad y la imaginación se combinen a la perfección.